Se sintió asqueado de nuevo al notar que algo húmedo descendía entre sus piernas, cerro los ojos para llevar los dedos hasta allí y ver que era solo sangre... un suspiro escapo de entre sus labios pues si quiera no se había atrevido a terminar dentro, camino de forma torpe hasta apoyarse contra la fría pared de aquella callejuela en la que hacía un rato, tres hombres lo había golpeado, asaltado y para colmo robado el poco dinero que llevaba, quería llegar rápido al edificio abandonado donde de seguro Max le estaría esperando y podría echarse a dormir entre los trozos de tela y periódico que conformaban su cama, no podía ir a un hospital si que llamaran a la policía para saber que había pasado... estaba solo y no se arrepentía, pero como carajos dolía, paso el dorso de la mano sobre sus labios pensando que hacer pues estaba bastante lejos de lo que el llamaba su "hogar".
Rol privado: Camino a la felicidad

Sirope- Admin
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- Mensaje n°1
Rol privado: Camino a la felicidad
Se levanto como pudo y apoyando una mano sobre el sucio suelo, con un horrible dolor en todo el cuerpo, arqueo su cuerpo al frente para terminar vomitando mientras sujetaba sus costillas por el dolor y asco que tenia, cuando termino el sabor de la bilis inundo su boca, dejándola pastosa, respiraba costosamente y con la poca dignidad que le quedaba, volvió a levantarse para acomodar su ropa, al menos esos bastardo no la habían destrozado.
Se sintió asqueado de nuevo al notar que algo húmedo descendía entre sus piernas, cerro los ojos para llevar los dedos hasta allí y ver que era solo sangre... un suspiro escapo de entre sus labios pues si quiera no se había atrevido a terminar dentro, camino de forma torpe hasta apoyarse contra la fría pared de aquella callejuela en la que hacía un rato, tres hombres lo había golpeado, asaltado y para colmo robado el poco dinero que llevaba, quería llegar rápido al edificio abandonado donde de seguro Max le estaría esperando y podría echarse a dormir entre los trozos de tela y periódico que conformaban su cama, no podía ir a un hospital si que llamaran a la policía para saber que había pasado... estaba solo y no se arrepentía, pero como carajos dolía, paso el dorso de la mano sobre sus labios pensando que hacer pues estaba bastante lejos de lo que el llamaba su "hogar".
Se sintió asqueado de nuevo al notar que algo húmedo descendía entre sus piernas, cerro los ojos para llevar los dedos hasta allí y ver que era solo sangre... un suspiro escapo de entre sus labios pues si quiera no se había atrevido a terminar dentro, camino de forma torpe hasta apoyarse contra la fría pared de aquella callejuela en la que hacía un rato, tres hombres lo había golpeado, asaltado y para colmo robado el poco dinero que llevaba, quería llegar rápido al edificio abandonado donde de seguro Max le estaría esperando y podría echarse a dormir entre los trozos de tela y periódico que conformaban su cama, no podía ir a un hospital si que llamaran a la policía para saber que había pasado... estaba solo y no se arrepentía, pero como carajos dolía, paso el dorso de la mano sobre sus labios pensando que hacer pues estaba bastante lejos de lo que el llamaba su "hogar".
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- Mensaje n°2
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
La noche se aproximaba mientras el joven acababa por fin de acomodar las últimas cajas en la bodega de la tienda en la que se había ofrecido a trabajar aquella tarde. Limpiándose el sudor de su frente con el dorso de la mano, fue a avisarle al anciano, dueño de aquel almacén que todo ya estaba en orden.
Si bien la paga por su duro trabajo habían sido apenas unos cuantos dólares y una bolsa con pan y otros alimentos, se sentía contento de tener algo que echar a la barriga y poseer algo de dinero para sus vicios. Ciertamente la crisis económica mundial había afectado a todos los negocios por igual, y más a los pequeños empresarios, por lo cual no podía regodearse en absoluto.
Se despidió de aquel buen hombre, quien le felicitó por su trabajo, lamentando no poder pagarle un poco más, y comenzó a andar por las sucias callejuelas de aquel barrio al que había ido a parar. Se detuvo solamente por algunos minutos en un kiosko, para adquirir una cajetilla de Marlboro ... siempre elegía la marca más fuerte, los cigarros suaves, para él era como fumar aire. Allí mismo abrió el paquete de tabaco, sacando un cilindro con los dientes y encendiéndolo, mientras echaba a andar mientras le daba las primeras caladas.
Cortó por una bifurcación que lo llevó a un barrio bastante peligroso, con viejos edificios ruinosos, aunque no le daba miedo ser asaltado o algo, sabía defenderse muy bien, y las calles ya eran parte de su ambiente, en poco tiempo aprendió a sobrevivir en ellas como si siempre hubiese sido parte de aquellos pintorescos paisajes. Más bien iba distraído, pensando en donde pasar la noche, pues al parque ya no podía volver, la policía rondaba cerca echando bruscamente a los indigentes, y aunque no tuviese donde dormir, no quería ir a parar al bote en medio de maleantes. Por mucho que viviera en las calles él no era uno de ellos.
Su mente divagaba, cuando por ir distráído mirando a otra parte, sintió un duro golpe en todo el costado izquierdo de su cuerpo, que le hizo perder el equilibrio, cayendo al suelo, y con él la bolsa de víveres y su cigarrillo a la mitad
- Fíjate donde caminas, tarado!!! Que no ves o necesitas anteojos? Idiota de m ..... -
Iba a seguir insultando al osado personaje que le había tirado, cuando al alzar la vista vio a un delgado chico, bastante maltrecho. Iba a levantar sus cosas y marcharse sin decir nada, pues acostumbrado a ver a tipos en peores condiciones su instindo le alertaba de los peligros, pero este chico tirado en el suelo no ofrecía peligro alguno, más bien al contrario.
Se acercó a él, agachándose a su lado ¿Su conciencia? Quizás sí, quizás también un poco de camaradería al reconocer en aquel chico a un símil en iguales condiciones.
- Oye ... no te ves nada bien. ¿Está cerca tu casa? Vamos ... arriba. -
Le ofreció su mano para que se pusiera de pie, reparando por primera vez en aquel bonito rostro, pese a lo magullado que estaba*
Si bien la paga por su duro trabajo habían sido apenas unos cuantos dólares y una bolsa con pan y otros alimentos, se sentía contento de tener algo que echar a la barriga y poseer algo de dinero para sus vicios. Ciertamente la crisis económica mundial había afectado a todos los negocios por igual, y más a los pequeños empresarios, por lo cual no podía regodearse en absoluto.
Se despidió de aquel buen hombre, quien le felicitó por su trabajo, lamentando no poder pagarle un poco más, y comenzó a andar por las sucias callejuelas de aquel barrio al que había ido a parar. Se detuvo solamente por algunos minutos en un kiosko, para adquirir una cajetilla de Marlboro ... siempre elegía la marca más fuerte, los cigarros suaves, para él era como fumar aire. Allí mismo abrió el paquete de tabaco, sacando un cilindro con los dientes y encendiéndolo, mientras echaba a andar mientras le daba las primeras caladas.
Cortó por una bifurcación que lo llevó a un barrio bastante peligroso, con viejos edificios ruinosos, aunque no le daba miedo ser asaltado o algo, sabía defenderse muy bien, y las calles ya eran parte de su ambiente, en poco tiempo aprendió a sobrevivir en ellas como si siempre hubiese sido parte de aquellos pintorescos paisajes. Más bien iba distraído, pensando en donde pasar la noche, pues al parque ya no podía volver, la policía rondaba cerca echando bruscamente a los indigentes, y aunque no tuviese donde dormir, no quería ir a parar al bote en medio de maleantes. Por mucho que viviera en las calles él no era uno de ellos.
Su mente divagaba, cuando por ir distráído mirando a otra parte, sintió un duro golpe en todo el costado izquierdo de su cuerpo, que le hizo perder el equilibrio, cayendo al suelo, y con él la bolsa de víveres y su cigarrillo a la mitad
- Fíjate donde caminas, tarado!!! Que no ves o necesitas anteojos? Idiota de m ..... -
Iba a seguir insultando al osado personaje que le había tirado, cuando al alzar la vista vio a un delgado chico, bastante maltrecho. Iba a levantar sus cosas y marcharse sin decir nada, pues acostumbrado a ver a tipos en peores condiciones su instindo le alertaba de los peligros, pero este chico tirado en el suelo no ofrecía peligro alguno, más bien al contrario.
Se acercó a él, agachándose a su lado ¿Su conciencia? Quizás sí, quizás también un poco de camaradería al reconocer en aquel chico a un símil en iguales condiciones.
- Oye ... no te ves nada bien. ¿Está cerca tu casa? Vamos ... arriba. -
Le ofreció su mano para que se pusiera de pie, reparando por primera vez en aquel bonito rostro, pese a lo magullado que estaba*

Sirope- Admin
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- Mensaje n°3
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Por más que trataba de mantenerse firme en su caminar, se tambaleaba y caía pesadamente sin poder evitarlo hasta que choco contra alguien, terminando en el suelo soltando un quejido por el dolor que lo golpeaba tan duramente en su maltrecho cuerpo, crispo los puños sin prestar atención al insulto con tal de no gritar,cuando sintió que el dolor disminuía un poco, abrió los ojos para ver con molestia suponiendo que el otro ya se habría largado pero al ver una mano extendiéndose hacia el, no supo que hacer, si aceptar o rechazarlo, claro que en sus condiciones, el ponerse de pie por si mismo iba a ser una odisea.
Dio un suspiro antes de tomar la mano que se le extendía para poder levantarse, exclamando jadeos de dolor, mordiendo su labio inferior con afán de mantenerse lo mas callado posible, termino por apoyarse contra el extraño un momento antes de separarse para verlo mejor, notando en sus facciones que eran ambos de la calle, con el tiempo uno aprendía a reconocerlos.
- Estoy bien... solo... un poco cansado y hambriento.
Mintió solo un poco para que el otro no intentara aprovecharse sobre su condición de prostituto y más que en ese momento no estaba ni para dar un pellizco.
Se dio la vuelta para continuar con su camino aun que ni bien logro dar un par de pasos antes de caer de rodillas.
- ¡Carajo!
Grito volviendo a intentar levantarse sin siquiera conseguirlo, agradecía que no hubiera tanta iluminación pues así no se notaba la sangre seca entre sus ropas.
Dio un suspiro antes de tomar la mano que se le extendía para poder levantarse, exclamando jadeos de dolor, mordiendo su labio inferior con afán de mantenerse lo mas callado posible, termino por apoyarse contra el extraño un momento antes de separarse para verlo mejor, notando en sus facciones que eran ambos de la calle, con el tiempo uno aprendía a reconocerlos.
- Estoy bien... solo... un poco cansado y hambriento.
Mintió solo un poco para que el otro no intentara aprovecharse sobre su condición de prostituto y más que en ese momento no estaba ni para dar un pellizco.
Se dio la vuelta para continuar con su camino aun que ni bien logro dar un par de pasos antes de caer de rodillas.
- ¡Carajo!
Grito volviendo a intentar levantarse sin siquiera conseguirlo, agradecía que no hubiera tanta iluminación pues así no se notaba la sangre seca entre sus ropas.
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- Mensaje n°4
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Alzó una ceja, mirando al chico que se alejó apenas pudo ponerse en pie, claro que en cierto modo lo entendía, él mejor que nadie conocía los peligros que corre un chico de la calle y que en los tiempos actuales uno ya no podía fiarse de nadie, así que se dio la vuelta a recoger su bolsa del suelo, porque el cigarrillo que había cañido lamentablemente en una charca, ya era imposible de rescatar.
Iba a dar unos pasos, sin decir palabra, pero el quejido de labios ajenos le hizo voltear, y sin saber por qué, dejó caer la bolsa nuevamente al suelo y acudir a ayudarle.
- Oye ... no es por nada, pero en estas condiciones no lograrás llegar muy lejos, Sé que desconfías de todos, como yo, pero al menos déjame ayudarte a volver a tu casa ... o donde vivas. No te haré daño, no soy de aquellos. -
Le sostuvo firmemente entre sus brazos, retrocediendo solo unos cuantos pasos para tomar la bolsa de víveres y echar a andar con el chico a cuestas.
- Errr ... creo que tendrás que indicarme donde es ... soy ... nuevo acá. -
No le agradaba reconocer que no conocía el lugar por parecer un experto en las calles, pero dadas las condiciones, lo creyó ecesario, al menos para traspasar al chico algo de confianza en su persona.
Iba a dar unos pasos, sin decir palabra, pero el quejido de labios ajenos le hizo voltear, y sin saber por qué, dejó caer la bolsa nuevamente al suelo y acudir a ayudarle.
- Oye ... no es por nada, pero en estas condiciones no lograrás llegar muy lejos, Sé que desconfías de todos, como yo, pero al menos déjame ayudarte a volver a tu casa ... o donde vivas. No te haré daño, no soy de aquellos. -
Le sostuvo firmemente entre sus brazos, retrocediendo solo unos cuantos pasos para tomar la bolsa de víveres y echar a andar con el chico a cuestas.
- Errr ... creo que tendrás que indicarme donde es ... soy ... nuevo acá. -
No le agradaba reconocer que no conocía el lugar por parecer un experto en las calles, pero dadas las condiciones, lo creyó ecesario, al menos para traspasar al chico algo de confianza en su persona.

Sirope- Admin
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- Mensaje n°5
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Se quiso negar al principio, pero era verdad, no llegaría muy lejos en ese estado y si moría.. ¿Quien cuidaría de Max? Se mordió el labio evitando tanto contacto con el cuerpo del otro al estar sobre este, sintiéndose ligeramente incomodo y más débil que nunca al verse en aquella situación, no pudo evitar maldecir por debajo a aquellos tipos del callejón y el que no hubiera podido defenderse hasta el final pero ya estaba acostumbrado en cierta manera y no sabía si clarificarlo como bueno o malo.
Termino por apoyar el mentón sobre el hombro del otro, un tanto curioso y adormilado, estaba exhausto.
- ¿Conoces la vieja fabrica Finn?
Pregunto para comenzar a indicarle al chico, por que calles avanzar y en donde dar vuelta, esa zona era demasiado peligrosa, y mientras más pronto salieran de allí, mejor, aparte de que la policía solía ser una mierda cuando les pillaban por allí.
- ¿Como te llamas?...jamas te había visto entre las calles...
Termino por apoyar el mentón sobre el hombro del otro, un tanto curioso y adormilado, estaba exhausto.
- ¿Conoces la vieja fabrica Finn?
Pregunto para comenzar a indicarle al chico, por que calles avanzar y en donde dar vuelta, esa zona era demasiado peligrosa, y mientras más pronto salieran de allí, mejor, aparte de que la policía solía ser una mierda cuando les pillaban por allí.
- ¿Como te llamas?...jamas te había visto entre las calles...
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- Mensaje n°6
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Sostuvo con fuerza aquel lastimado cuerpo, no importando el hecho de que él intentara mantenerse lejos, acá importaba su vida y seguridad ahora, y las desconfianzas quedaban de lado por unos instantes.
- Fabrica Finn - Rebuscó en su mente - ¿No es aquella fábrica de telas abandonada en el 2007? La conozco, anduve por ahí hace dos días. Vamos -
Caminó, más que nada conducido por aquel muchacho, después de todo, él conocía aquellas calles menos peligrosas que él, si bien Max sabía como llegar a la fábrica.
- Es verdad ... olvidé decirte mi nombre. Me llamo ... Max. -
Esa era la primera vez que se mostraba algo más conversador que otras veces, quizás por las circunstancias que habían arrastrado penosamente a un mismo camino a aquel par de chicos que apenas dejaban la niñez, y con ello la inocencia entre los pliegues de una dura vida en las calles, donde nada te pertenece ni tú perteneces a nadie y solo eres invisible ante la gente bien vestida y sin preocupaciones sobre donde dormir o que comer. Hasta se sorprendió a sí mismo de revelar su verdadero nombre, ya que siempre inventaba uno nuevo cada vez que conocía a alguien, en un intento por protegerse.
Mientras, habían conseguido llegar a salvo por fin a solo una cuadra de la vieja y ruinosa fábrica.
- Fabrica Finn - Rebuscó en su mente - ¿No es aquella fábrica de telas abandonada en el 2007? La conozco, anduve por ahí hace dos días. Vamos -
Caminó, más que nada conducido por aquel muchacho, después de todo, él conocía aquellas calles menos peligrosas que él, si bien Max sabía como llegar a la fábrica.
- Es verdad ... olvidé decirte mi nombre. Me llamo ... Max. -
Esa era la primera vez que se mostraba algo más conversador que otras veces, quizás por las circunstancias que habían arrastrado penosamente a un mismo camino a aquel par de chicos que apenas dejaban la niñez, y con ello la inocencia entre los pliegues de una dura vida en las calles, donde nada te pertenece ni tú perteneces a nadie y solo eres invisible ante la gente bien vestida y sin preocupaciones sobre donde dormir o que comer. Hasta se sorprendió a sí mismo de revelar su verdadero nombre, ya que siempre inventaba uno nuevo cada vez que conocía a alguien, en un intento por protegerse.
Mientras, habían conseguido llegar a salvo por fin a solo una cuadra de la vieja y ruinosa fábrica.

Sirope- Admin
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- Mensaje n°7
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Al escuchar su nombre no pudo evitar reír por lo bajo pues justamente así se llamaba su perro, dejo escondido su rostro para ahogar su risa hasta que se calmo, esperando que el otro no lo tomara a mal.
- Vaya... yo soy String... mira... ya estamos muy cerca.
Comento con cierta alegría, pues el estar ya tan cerca de la fabrica significaba que al menos esa noche no temería por su vida, la vida en las calles no era para nada como las pintaban en esas películas, la realidad siempre resultaba más bizarra.
- Puedes bajarme chico, que no podrás pasar por el hueco, cargándome.
Comento quitando sus brazos de haciendo ademan de bajarse con dificultad pues el dolor volvía, respiro hondo al momento en que sus pies tocaron el suelo, dejando una mano sobre el muro y tanteando para dar vuelta al edificio en busca de aquella ventanilla rota que daba directo a los sótanos que actuaban como viejas bodegas ya abandonadas, indicándole con la cabeza al otro que lo siguiera.
- ¿Tienes donde pasar la noche? Ya
Pregunto mirando al otro, había sido ayudado y pensaba regresar el favor como pudiera, no le gustaba deber nada a nadie, hasta ahora Max no lucía como los otros, pero igual no podía bajar su guardia.
- Vaya... yo soy String... mira... ya estamos muy cerca.
Comento con cierta alegría, pues el estar ya tan cerca de la fabrica significaba que al menos esa noche no temería por su vida, la vida en las calles no era para nada como las pintaban en esas películas, la realidad siempre resultaba más bizarra.
- Puedes bajarme chico, que no podrás pasar por el hueco, cargándome.
Comento quitando sus brazos de haciendo ademan de bajarse con dificultad pues el dolor volvía, respiro hondo al momento en que sus pies tocaron el suelo, dejando una mano sobre el muro y tanteando para dar vuelta al edificio en busca de aquella ventanilla rota que daba directo a los sótanos que actuaban como viejas bodegas ya abandonadas, indicándole con la cabeza al otro que lo siguiera.
- ¿Tienes donde pasar la noche? Ya
Pregunto mirando al otro, había sido ayudado y pensaba regresar el favor como pudiera, no le gustaba deber nada a nadie, hasta ahora Max no lucía como los otros, pero igual no podía bajar su guardia.
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- Mensaje n°8
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Lo miró, frunciendo el entrecejo cuando el muchacho comenzó a reír al mencionar su nombre
- ¿Qué tiene de gracioso mi nombre? Es como cualquier otro!! -
Pero lo distrajo apenas String mencionó que ya estaban llegando. Lo bajó, pues tenía razón, no cabrían ambos por aquella estrecha entrada, aunque no dejó de quedarse muy cerca por si acaso, pues podía darse perfecta cuenta de que String, aunque se hiciera el valiente, su cuerpo aún le dolía.
- No , no tengo donde dormir. Estuve durmiendo en el parque, bajo una casita de muñecas de los juegos infantiles con una mujer que creo se compadeció de mí y me invitó a guarecerme de la lluvia de anteayer, pero vino la policía. A ella la pescaron, pero yo logré huir. Vaya!!! Este lugar es enorme!! ¿Cómo diste con él? ¿Llevas mucho tiempo aquí? Jajajaja, veo que hasta tienes decoración. -
Miraba el lugar paseando la vista por todo el amplio sector de la primera planta de la abandonada fábrica, percatándose de varios viejos muebles desvencijados, algunas cajas como improvisada mesa y sillas, hasta con un trozo de tea cortado de forma dispareja como mantel y un raído sofá de cuero negro, muy desgastado, y sin una de sus patas, ocupando su lugar un grueso trozo de madera para nivelarlo a las otras tres que aún le quedaban.
- ¿Qué tiene de gracioso mi nombre? Es como cualquier otro!! -
Pero lo distrajo apenas String mencionó que ya estaban llegando. Lo bajó, pues tenía razón, no cabrían ambos por aquella estrecha entrada, aunque no dejó de quedarse muy cerca por si acaso, pues podía darse perfecta cuenta de que String, aunque se hiciera el valiente, su cuerpo aún le dolía.
- No , no tengo donde dormir. Estuve durmiendo en el parque, bajo una casita de muñecas de los juegos infantiles con una mujer que creo se compadeció de mí y me invitó a guarecerme de la lluvia de anteayer, pero vino la policía. A ella la pescaron, pero yo logré huir. Vaya!!! Este lugar es enorme!! ¿Cómo diste con él? ¿Llevas mucho tiempo aquí? Jajajaja, veo que hasta tienes decoración. -
Miraba el lugar paseando la vista por todo el amplio sector de la primera planta de la abandonada fábrica, percatándose de varios viejos muebles desvencijados, algunas cajas como improvisada mesa y sillas, hasta con un trozo de tea cortado de forma dispareja como mantel y un raído sofá de cuero negro, muy desgastado, y sin una de sus patas, ocupando su lugar un grueso trozo de madera para nivelarlo a las otras tres que aún le quedaban.

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- Mensaje n°9
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
- Di con el por que me perseguía la policía, son demasiado persistentes, y pues como puedes ver, resulta genial para vivir ¿no? El único problema es que no hay luz pero el agua sigue corriendo, si quiera puedes bañarte con agua fría.
Comento con una sonrisa, llendo hasta donde el viejo sofá se encontraba, sentándose un momento para descansar con algo de dificultad pues su parte trasera esta doliendo, cerro los ojos, apoyando la cabeza en el raido respaldo antes de mirar al otro.
- Esta parte es como la sala ... mi verdadera habitación por asi decirlo esta en la segunda planta, ah..es verdad.. ¡Max!
Grito con fuerza en espera de que su otro acompañante le escuchara y bajara corriendo, animado por saber que su amo había vuelto, al llegar a la habitación, no tardo en ir hasta su amo, dando pequeños ladridos bastante animado, resultando ser un perro de razas cruzadas, con manchones negros y grises por todo el cuerpo pero peludo, dando el aspecto de sucio y desaliñado, claro que su amo se encargaba de tenerlo un tanto limpio.
- Me rei hace rato por que jajajajaja por que jajajaja te llamas igual que mi perro.
Se carcajeo aun apapachando al animal que en cuanto noto al extraño se acerco para olfatearlo.
Comento con una sonrisa, llendo hasta donde el viejo sofá se encontraba, sentándose un momento para descansar con algo de dificultad pues su parte trasera esta doliendo, cerro los ojos, apoyando la cabeza en el raido respaldo antes de mirar al otro.
- Esta parte es como la sala ... mi verdadera habitación por asi decirlo esta en la segunda planta, ah..es verdad.. ¡Max!
Grito con fuerza en espera de que su otro acompañante le escuchara y bajara corriendo, animado por saber que su amo había vuelto, al llegar a la habitación, no tardo en ir hasta su amo, dando pequeños ladridos bastante animado, resultando ser un perro de razas cruzadas, con manchones negros y grises por todo el cuerpo pero peludo, dando el aspecto de sucio y desaliñado, claro que su amo se encargaba de tenerlo un tanto limpio.
- Me rei hace rato por que jajajajaja por que jajajaja te llamas igual que mi perro.
Se carcajeo aun apapachando al animal que en cuanto noto al extraño se acerco para olfatearlo.
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- Mensaje n°10
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
No dejaba de maravillarle el amplio lugar, que pese a algunas paredes cuyos ladrillos estaban en el suelo por lo añosos, y los vidrios quebrados seguía siendo un excelente hogar, sobre todo para alguien que estaba solo.
- Es genial ... puedes tener un cuarto para lo que sea ... como una mansión con muchos ambientes. -
Lo decía con aquel tono de quien conoce sobre mansiones, después de todo, hacía solo un año y pocos meses él vivía en una de ellas, como un pajarillo en una jaula de oro. Rápidamente se le vino a la mente su cuarto, todas las comodidades y sus pertenencias que había dejado allí, tantas cosas de valor y hasta lo último en tecnología para jóvenes que no valían nada al lado de todo el sufrimiento que le habían costado, pues luego de cada sesión de violaciones y golpes, venía un costoso regalo y dinero de parte de su padrastro ... y un nuevo juguete sexual que estrenar. Esas cavilaciones ocupaban su mente cuando la fuerte voz de String llamando su nombre lo sacó de cuajo de sus tristes pensamientos. Volteó rápidamente hacia él y su mandíbula cayó de sorpresa al ver a un perro acudir al llamado.
Miró a ambos con los ojos entrecerrados, y alzando una ceja.
- Es broma ... ¿verdad? -
Dejó que el perro se acercara a olerlo, extendiendo la palma de su mano diestra hacia él en muestra de confianza.
- Es genial ... puedes tener un cuarto para lo que sea ... como una mansión con muchos ambientes. -
Lo decía con aquel tono de quien conoce sobre mansiones, después de todo, hacía solo un año y pocos meses él vivía en una de ellas, como un pajarillo en una jaula de oro. Rápidamente se le vino a la mente su cuarto, todas las comodidades y sus pertenencias que había dejado allí, tantas cosas de valor y hasta lo último en tecnología para jóvenes que no valían nada al lado de todo el sufrimiento que le habían costado, pues luego de cada sesión de violaciones y golpes, venía un costoso regalo y dinero de parte de su padrastro ... y un nuevo juguete sexual que estrenar. Esas cavilaciones ocupaban su mente cuando la fuerte voz de String llamando su nombre lo sacó de cuajo de sus tristes pensamientos. Volteó rápidamente hacia él y su mandíbula cayó de sorpresa al ver a un perro acudir al llamado.
Miró a ambos con los ojos entrecerrados, y alzando una ceja.
- Es broma ... ¿verdad? -
Dejó que el perro se acercara a olerlo, extendiendo la palma de su mano diestra hacia él en muestra de confianza.

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Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Negó con la cabeza, riendo ante la cara de incredulidad por parte de su huesped, notando como de inmediato a Max le agradaba aquel sujeto pues no tardo en restregar su cabeza contra aquella palma que se extendía.
- Así se llama, y tiene derecho de antigüedad en su nombre ante mis ojos, por que a el lo conocí hace mucho.
Exclamo cual rey de su territorio, pues en ese sitio no había otra ley más que la suya y a quien le gustara, ahora que recaía en la realidad, se dio cuenta de que aun seguía sucio, por lo que no dudaba en darse un baño de agua fría con tal de quitarse el hedor de aquellos cerdos que lo atacaron en el callejón.
Se levanto con cuidado, caminando despacio para salir de la habitación, volteando a ver al otro con una sonrisa de lado.
- Puedes recorrer el lugar si quieres, solo que es peligroso ya que no hay luz y el piso esta un tanto flojo en algunas partes, si quieres dormir, en la segunda planta a mano derecha, en la oficina con puerta de madera, esta un sillón bastante cómodo pero te aviso que a Max le gusta treparse allí y empujar a quien ose acostarse.
Comento entre dientes pues un pequeño dolor le recorrió, obligandole a descansar contra la pared antes de seguir su odisea.
- Así se llama, y tiene derecho de antigüedad en su nombre ante mis ojos, por que a el lo conocí hace mucho.
Exclamo cual rey de su territorio, pues en ese sitio no había otra ley más que la suya y a quien le gustara, ahora que recaía en la realidad, se dio cuenta de que aun seguía sucio, por lo que no dudaba en darse un baño de agua fría con tal de quitarse el hedor de aquellos cerdos que lo atacaron en el callejón.
Se levanto con cuidado, caminando despacio para salir de la habitación, volteando a ver al otro con una sonrisa de lado.
- Puedes recorrer el lugar si quieres, solo que es peligroso ya que no hay luz y el piso esta un tanto flojo en algunas partes, si quieres dormir, en la segunda planta a mano derecha, en la oficina con puerta de madera, esta un sillón bastante cómodo pero te aviso que a Max le gusta treparse allí y empujar a quien ose acostarse.
Comento entre dientes pues un pequeño dolor le recorrió, obligandole a descansar contra la pared antes de seguir su odisea.
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- Mensaje n°12
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
No le hacía para nada gracia el hecho de que un perro llevara su nombre, podía ser muy jocoso para su dueño, pero no para él, definitivamente. Bueno, al menos al perro le agradaba su presencia.
Fingió no oirlo, mientras se agachaba a acariciar el lomo de Max, y dejarlo soñar con aquellos airecitos de Rey que había adquirido, mordiéndose la lengua por no decirle algo que le bajara de su idílica nube, después de todo solo necesitaba pasar una noche, después podría largarse si el otro ya se volvía molesto, además de que le gustaba más el estar solo.
Le oyó decir que iría a darse un baño, mirándolo al ver que caminaba algo tambaleante.
- Oye ... ¿seguro no quieres que te acompañe durante tu baño? No sea que te vayas a resbalar el jabón y golpearte la cabeza. Solo es eso ... no creas que quiero ver tu cuerpo delgaducho, jajajaja. Si no quieres, descuida, me puedo echar a dormir en cualquier parte. -
Por más que trató, no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, ya era parte de él, así que ... qué podía hacérsele, solo esperando que el otro no se tomara a mal su broma.
Fingió no oirlo, mientras se agachaba a acariciar el lomo de Max, y dejarlo soñar con aquellos airecitos de Rey que había adquirido, mordiéndose la lengua por no decirle algo que le bajara de su idílica nube, después de todo solo necesitaba pasar una noche, después podría largarse si el otro ya se volvía molesto, además de que le gustaba más el estar solo.
Le oyó decir que iría a darse un baño, mirándolo al ver que caminaba algo tambaleante.
- Oye ... ¿seguro no quieres que te acompañe durante tu baño? No sea que te vayas a resbalar el jabón y golpearte la cabeza. Solo es eso ... no creas que quiero ver tu cuerpo delgaducho, jajajaja. Si no quieres, descuida, me puedo echar a dormir en cualquier parte. -
Por más que trató, no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, ya era parte de él, así que ... qué podía hacérsele, solo esperando que el otro no se tomara a mal su broma.

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- Mensaje n°13
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Volteo a verlo, enarcando una ceja ante su propuesta, poniendo una sonrisilla para soltar un comentario un tanto pervertido pero rechazando su oferta, solo que aquella idea se vio cortada por lo de delgaducho, borrado cualquier gesto para dar paso a un tic en el ojo.
- Disculpa que no todos los días pueda comer algo y para tu información, mi cuerpo atrae a bastantes, claro, que no cualquiera como tu... entenderás, podría pagarlo. Ya me las apañare solo y si me caigo y me destrozo el cráneo ni modo, no podría tener tanta suerte, Max cuídalo.
El perro ladro como si dijera que si a la orden
Comento dándose media vuelta para salir de allí, su orgullo siempre podía más que otra cosa, aun que debía admitir que el otro era guapo, sus facciones no estaban tan maltratadas como la de otros chicos, hasta parecía una de esas muñecas de aparador, cerro los ojos moviendo su cabeza para sacar esas ideas de su mente, logrando llegar a las escaleras, levantando la cabeza para ver su siguiente tortura.
- Ok... tal vez un poco de ayuda no vendría mal...
Murmuro apesadumbrado, indeciso de llamar al otro, tragándose su orgullo o enfrentarse a terminar más molido y desmayándose a mitad del camino.
- Disculpa que no todos los días pueda comer algo y para tu información, mi cuerpo atrae a bastantes, claro, que no cualquiera como tu... entenderás, podría pagarlo. Ya me las apañare solo y si me caigo y me destrozo el cráneo ni modo, no podría tener tanta suerte, Max cuídalo.
El perro ladro como si dijera que si a la orden
Comento dándose media vuelta para salir de allí, su orgullo siempre podía más que otra cosa, aun que debía admitir que el otro era guapo, sus facciones no estaban tan maltratadas como la de otros chicos, hasta parecía una de esas muñecas de aparador, cerro los ojos moviendo su cabeza para sacar esas ideas de su mente, logrando llegar a las escaleras, levantando la cabeza para ver su siguiente tortura.
- Ok... tal vez un poco de ayuda no vendría mal...
Murmuro apesadumbrado, indeciso de llamar al otro, tragándose su orgullo o enfrentarse a terminar más molido y desmayándose a mitad del camino.
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- Mensaje n°14
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Rió sarcásticamente al oir al otro, mirándolo de soslayo mientras continuaba acariciando a Max, quien ahora le había tomado como compañero de juegos, lamiendo su cara, mordiendo suavemente sus manos y tirándole la camisa con sus dientes mientras gruñía.
- Vaya ... no sabía que eras una geisha, jajajaja ... siendo así, le ofrezco mil disculpas, señorita. Y sobre pagar para ello, pues, sí, tengo dinero, solo que no lo malgasto en ese tipo de cosas. -
No dijo nada más al ver el gesto enfurruñado del otro, riendo bajito por su graciosa expresión.
Se quedó con una burlona sonrisa en los labios, jugueteando con Max, mientras veía al otro alejarse hacia su baño, pero en cuanto desapareció de su vista, soltó un suspiro, dejando los juegos con el perro, tumbándose de espaldas sobre el sucio suelo.
Max se echó a su lado, por lo cual estiró su mano, acariciando su pelaje, y hablando muy bajito con el perro.
- Así que tu dueño se dedica a la prostitución ... vaya. Debe ser triste tener que caer en ello por subsistir, no por nada dicen que el hambre es cosa viva, y algunos chicos de la calle no conocen otro medio de ganarse el pan. No lo juzgo, porque desde que huí de casa sé lo duro que es intentar sobrevivir en las calles. Ojala nunca tenga que verme obligado a ello ... aunque ... sé que de hacerlo ... mi cuerpo no sentiría nada. Es ... como si mi cuerpo ... estuviera anestesiado contra ... esa clase de cosas -
Tras esa frase, se sintió algo triste, pero no quiso seguir pensando más nada, y solo cerró los ojos, dormitando un poco, mientras su frío cuerpo era lentamente entibiado por el calor del peludo animalito.
- Vaya ... no sabía que eras una geisha, jajajaja ... siendo así, le ofrezco mil disculpas, señorita. Y sobre pagar para ello, pues, sí, tengo dinero, solo que no lo malgasto en ese tipo de cosas. -
No dijo nada más al ver el gesto enfurruñado del otro, riendo bajito por su graciosa expresión.
Se quedó con una burlona sonrisa en los labios, jugueteando con Max, mientras veía al otro alejarse hacia su baño, pero en cuanto desapareció de su vista, soltó un suspiro, dejando los juegos con el perro, tumbándose de espaldas sobre el sucio suelo.
Max se echó a su lado, por lo cual estiró su mano, acariciando su pelaje, y hablando muy bajito con el perro.
- Así que tu dueño se dedica a la prostitución ... vaya. Debe ser triste tener que caer en ello por subsistir, no por nada dicen que el hambre es cosa viva, y algunos chicos de la calle no conocen otro medio de ganarse el pan. No lo juzgo, porque desde que huí de casa sé lo duro que es intentar sobrevivir en las calles. Ojala nunca tenga que verme obligado a ello ... aunque ... sé que de hacerlo ... mi cuerpo no sentiría nada. Es ... como si mi cuerpo ... estuviera anestesiado contra ... esa clase de cosas -
Tras esa frase, se sintió algo triste, pero no quiso seguir pensando más nada, y solo cerró los ojos, dormitando un poco, mientras su frío cuerpo era lentamente entibiado por el calor del peludo animalito.

Sirope- Admin
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- Mensaje n°15
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Subió los primeros escalones pero era espantosa la punzada que lo aquejaba desde abajo a toda la columna, sus costillas también dolían pero si quiera parecía que no las tenía fracturadas.
Recargo su mano en el pasamanos bastante frustrado, con pequeñas lagrimas en los ojos, se limpio el rostro con el dorso de la mano antes de tomar aire un par de veces y gritar.
- Max... Max... ¿puedes venir?...por favor...
Susurro lo ultimo más para si mismo, mordiendo su labio inferior, apretando los nudillos, pensando que el otro se hacia el loco y le dejaría allí; bueno, apenas se conocieron y ya había roces... trago duro animándose a subir otro escalón, logrando apoyarse y subirlo pero su cuerpo se vio forzado a detenerse por completo, de seguir así no podría trabajar en un par de días y no era nada bueno para su bolsillo.
Recargo su mano en el pasamanos bastante frustrado, con pequeñas lagrimas en los ojos, se limpio el rostro con el dorso de la mano antes de tomar aire un par de veces y gritar.
- Max... Max... ¿puedes venir?...por favor...
Susurro lo ultimo más para si mismo, mordiendo su labio inferior, apretando los nudillos, pensando que el otro se hacia el loco y le dejaría allí; bueno, apenas se conocieron y ya había roces... trago duro animándose a subir otro escalón, logrando apoyarse y subirlo pero su cuerpo se vio forzado a detenerse por completo, de seguir así no podría trabajar en un par de días y no era nada bueno para su bolsillo.
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- Mensaje n°16
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Casi se quedaba dormido al lado del perro, sin soñar en nada más que las acostumbradas pesadillas que se apoderaban de sus sueños apenas conseguía conciliar un poco de sueño, cuando oyó una voz lejana, como un eco en su mente. Le costó un poco abrir los ojos, y de seguro por el cansancio que llevaba encima no habría podido hacerlo por sí solo, si no fuera porque el perro comenzó a ladrar fuertemente a su lado y sentir como le tironeaba de las ropas con los dientes casi arrastrándolo.
Abrió los ojos medio soñoliento, pero al ver a Max caminando inquieto hacia las escaleras, y luego regresar donde él a tironear nuevamente sus ropas, para después ladrar, mirando hacia donde hacía pocos minutos había desaparecido String, realmente se asustó, percatándose de que algo ocurría al chico.
Se levantó de un salto y echó a correr escaleras arriba, encontrando a String en el camino, medio encogido por el dolor. De inmediato lo sostuvo, apoyándolo a su cuerpo mientras le ayudaba a subir el tramo de escaleras que restaba.
- A ver ... cuidado, ya casi llegamos arriba ... eso es. No sé como pretendes darte un baño en estas condiciones. Pienso que deberías ir a un hospital primero, aunque así de sucio dudo que te atiendan. A ver ... quitemos esto. -
Ayudó a String a quitarse la camisa, y no pasaron desapercibidas las secas manchas de sangre que había en ellas y que el joven se había empeñado en ocultar. Notó los morados verdugones sobre la blanca piel del chico, mordiéndose el labio por no soltar algún improperio, pero al quitarle los pantalones, no pudo evitar maldecir rabiosamente al ver la sangre seca que había chorreado desde su parte posterior hacia sus muslos, casi llegando a las rodillas. Siguió con la mirada el origen de la sangre, lanzando una exclamación de horror al ver que incluso aún había un poco de sangre fresca entre las nalgas del chico.
- Santa madre que te parió!!! Como ... es posible esto!! Que te hicieron, String!! Dime quienes fueron y te juro que voy y les parto hasta el alma a golpes!! -
Tomó al joven por los hombros, mirando su desnudo cuerpo todo magullado, con algunos cortes sangrantes, hasta encarar su rostro. No podía dar crédito de como ese chico aún podía mantenerse en pie y consciente.
Abrió los ojos medio soñoliento, pero al ver a Max caminando inquieto hacia las escaleras, y luego regresar donde él a tironear nuevamente sus ropas, para después ladrar, mirando hacia donde hacía pocos minutos había desaparecido String, realmente se asustó, percatándose de que algo ocurría al chico.
Se levantó de un salto y echó a correr escaleras arriba, encontrando a String en el camino, medio encogido por el dolor. De inmediato lo sostuvo, apoyándolo a su cuerpo mientras le ayudaba a subir el tramo de escaleras que restaba.
- A ver ... cuidado, ya casi llegamos arriba ... eso es. No sé como pretendes darte un baño en estas condiciones. Pienso que deberías ir a un hospital primero, aunque así de sucio dudo que te atiendan. A ver ... quitemos esto. -
Ayudó a String a quitarse la camisa, y no pasaron desapercibidas las secas manchas de sangre que había en ellas y que el joven se había empeñado en ocultar. Notó los morados verdugones sobre la blanca piel del chico, mordiéndose el labio por no soltar algún improperio, pero al quitarle los pantalones, no pudo evitar maldecir rabiosamente al ver la sangre seca que había chorreado desde su parte posterior hacia sus muslos, casi llegando a las rodillas. Siguió con la mirada el origen de la sangre, lanzando una exclamación de horror al ver que incluso aún había un poco de sangre fresca entre las nalgas del chico.
- Santa madre que te parió!!! Como ... es posible esto!! Que te hicieron, String!! Dime quienes fueron y te juro que voy y les parto hasta el alma a golpes!! -
Tomó al joven por los hombros, mirando su desnudo cuerpo todo magullado, con algunos cortes sangrantes, hasta encarar su rostro. No podía dar crédito de como ese chico aún podía mantenerse en pie y consciente.

Sirope- Admin
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- Mensaje n°17
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Se dejo ayudar, sorprendiéndose por como le trataba con cuidado el otro, logrando que la desconfianza reinara en su corazón pues nadie ayudaba a otro solo por que si, la vida hasta ahora se lo había demostrado de diversas formas, logrando que el mismo actuara igual que aquellos que se decían ser sus amigos para luego ser apuñalado.
Iba a evitar que el otro le quitara la ropa pero era demasiado tarde, ya Max había visto los moretones y sangre entre sus piernas, sintió por primera vez vergüenza de si mismo al estar desnudo, tan expuesto; se dio la vuelta a punto de decirle que el mismo podría bañarse sin su ayuda pero ni bien pudo ya que se vio encarado por un par de ojos celestes que le impresionaron de sobremanera, parpadeo confundido, procesando lo que decía el otro hasta que finalmente su mente logro comprender. Sus manos terminaron apoyándose sobre el pecho del castaño para apartarlo de si, frunciendo el entrecejo.
- ¿Acaso no es obvio lo que paso?
Colo una sonrisa sarcástica sin dejar de ver directo a aquellos ojos, no podía apartar la mirada a pesar de que resultaba intimidante pero no pensaba dejarse amedrentar.
- No lograrías ni siquiera rasguñarles, olvídalo mejor... ademas, ¿Por que habrías de hacerlo?
Pregunto curioso pero tratando de que su voz se notara indiferente, manteniendo esa sonrisa burlona en sus labios, hizo un gesto con la mano de restarle importancia, dándose vuelta para acercarse hasta el grifo y abrirlo, a un lado se encontraba una pastilla de jabón para que pudiera hacerse a pesar de que el agua estaba helada, pero prefería mil veces aquella sensación que el de las manos asquerosas de otros, soportándolas por dinero, de vez en cuando le tocaba algún buen cliente pero no siempre se podía tener tanta suerte.
Levanto la mirada, notando por el espejo ya bastante roto y sucio que Max seguía allí, sorprendiéndose un poco antes de volver a poner su mascara de burla.
- ¿Que pasa? Creí que no te atraía mi cuerpo flacucho.
Iba a evitar que el otro le quitara la ropa pero era demasiado tarde, ya Max había visto los moretones y sangre entre sus piernas, sintió por primera vez vergüenza de si mismo al estar desnudo, tan expuesto; se dio la vuelta a punto de decirle que el mismo podría bañarse sin su ayuda pero ni bien pudo ya que se vio encarado por un par de ojos celestes que le impresionaron de sobremanera, parpadeo confundido, procesando lo que decía el otro hasta que finalmente su mente logro comprender. Sus manos terminaron apoyándose sobre el pecho del castaño para apartarlo de si, frunciendo el entrecejo.
- ¿Acaso no es obvio lo que paso?
Colo una sonrisa sarcástica sin dejar de ver directo a aquellos ojos, no podía apartar la mirada a pesar de que resultaba intimidante pero no pensaba dejarse amedrentar.
- No lograrías ni siquiera rasguñarles, olvídalo mejor... ademas, ¿Por que habrías de hacerlo?
Pregunto curioso pero tratando de que su voz se notara indiferente, manteniendo esa sonrisa burlona en sus labios, hizo un gesto con la mano de restarle importancia, dándose vuelta para acercarse hasta el grifo y abrirlo, a un lado se encontraba una pastilla de jabón para que pudiera hacerse a pesar de que el agua estaba helada, pero prefería mil veces aquella sensación que el de las manos asquerosas de otros, soportándolas por dinero, de vez en cuando le tocaba algún buen cliente pero no siempre se podía tener tanta suerte.
Levanto la mirada, notando por el espejo ya bastante roto y sucio que Max seguía allí, sorprendiéndose un poco antes de volver a poner su mascara de burla.
- ¿Que pasa? Creí que no te atraía mi cuerpo flacucho.
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- Mensaje n°18
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Soltó un suspiro cuando el otro lo apartó, empujándolo. No supo por que en cierta forma se sintió algo herido al ser rechazado así ... de hecho, era el colmo que alguien como él le rechazara de aquella forma brusca.
- No sé para que me preocupo por una persona tan testaruda como tú, pero ... si dices que estás bien... pues, ni modo. -
Se encogió de hombros antes de voltear y alejarse del muchacho, con un gesto de molestia en el rostro y el ceño fruncido, pues odiaba que lo subestimaran ... ciertamente String no le conocía cuando lograba encabronarse de verdad.
Se alejó, yendo a sentarse un poco alejado de él, por evitar que le salpicara agua a sus ropas, pues no tenía otras que cambiarse, pero sin dejar de vigilar al muchacho, aunque luego de tan maleducada muestra de "cortesía" no le quedaban muchas ganas de ayudarlo otra vez.
Se sobresaltó al escuchar su burlona voz, percatándose que lo seguía observando sin darse cuenta de ello, mientras el chico paseaba la pastilla de jabón por su cuerpo, pero pese a las ácidas palabras del chico, no dijo nada, frunciendo aún más el entrecejo y dándole la espalda.
- No sé para que me preocupo por una persona tan testaruda como tú, pero ... si dices que estás bien... pues, ni modo. -
Se encogió de hombros antes de voltear y alejarse del muchacho, con un gesto de molestia en el rostro y el ceño fruncido, pues odiaba que lo subestimaran ... ciertamente String no le conocía cuando lograba encabronarse de verdad.
Se alejó, yendo a sentarse un poco alejado de él, por evitar que le salpicara agua a sus ropas, pues no tenía otras que cambiarse, pero sin dejar de vigilar al muchacho, aunque luego de tan maleducada muestra de "cortesía" no le quedaban muchas ganas de ayudarlo otra vez.
Se sobresaltó al escuchar su burlona voz, percatándose que lo seguía observando sin darse cuenta de ello, mientras el chico paseaba la pastilla de jabón por su cuerpo, pero pese a las ácidas palabras del chico, no dijo nada, frunciendo aún más el entrecejo y dándole la espalda.

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- Mensaje n°19
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
En cuanto el otro le dio la espalda no pudo evitar pensar que actuaba como un niño, incluso le dio algo de risa pero no lo demostró, prefirió seguir enjuagándose para terminar pronto y ya no soportar tanto el dolor como frío en su cuerpo, teniendo dificultades a la hora de tallar su espalda y entre sus nalgas para poder limpiar la sangre seca, sintiendo escosor pues si estaba bastante lastimada su entrada, se mordía la lengua con tal de no soltar quejido alguno y más teniendo al castaño en la habitación, ya de por si sentía algo de vergüenza a pesar de que no le mirara más, como para dejar que también lo viera quejarse, finalmente logro terminar de bañarse, sintiéndose mejor, camino hasta donde había un viejo trozo de tela con la cual se seco y envolvió su cuerpo, o al menos trato para tomar sus ropas y salir del baño, quería llegar a su colchón, fumarse un porro y caer dormido con el estomago vacío.
- Oye... ¿me ayudas a llegar a mi cuarto?
Pidió torciendo la boca al tener que volver a pedir ayuda, el cabello le escurría, volviendo a mojar su piel pero no le tomaba mucha atención, titiritando un poco por el frío mientras su piel se erizaba al igual que sus tetillas.
- Oye... ¿me ayudas a llegar a mi cuarto?
Pidió torciendo la boca al tener que volver a pedir ayuda, el cabello le escurría, volviendo a mojar su piel pero no le tomaba mucha atención, titiritando un poco por el frío mientras su piel se erizaba al igual que sus tetillas.
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- Mensaje n°20
Re: Rol privado: Camino a la felicidad
Lo miró, con expresión indiferente solo ladeando el rostro y mirándolo de reojo sin voltear directamente hacia él.
- Vaya .. ¿Después de que me rechazas la ayuda, ahora vuelves a pedirmela nuevamente? Con tal que luego no me empujes por las escaleras o me envíes un puñetazo. -
Se levantó a regañadientes, y acudió a ayudarlo, después de todo se lo debía por al menos ofrecerle un lugar en donde pasar la noche sin miedo a ser correteado por la "poli".
Lo tomó en sus brazos sin importarle que sus ropas se mojaran por la húmeda piel de String y el agua que se traspasaba por la delgada tela , bajando sin problemas la escalera con el chico a cuestas más bien en un intento de demostrarle que no era tan débil como aparentaba, y que sus brazos y piernas en realidad eran bastante fuertes gracias a que siempre trabajaba cargando pesadas cajas, por lo cual el cuerpo delgado del muchacho no representaba problemas para él.
Llevó a String de regreso hasta el sofá, dejándolo sentado en él, mientras iba por la bolsa de comida, rebuscando entre las latas algo que poder consumir caliente. Buscó con la vista por el cuarto algo en donde calentar las latas de sopa y macarrones con queso instantáneos, no encontrando nada, así que armó una improvisada cocina que en realidad era una pira de piedras en círculo para evitar que el fuego pudiera propagarse a los lados. No tardó en encontrar algunos palos y papeles, así como un poco de parafina en uno de los cuartos contiguos.
Con el pie partió los trozos de tablas en trozos más pequeños, arrugó los papeles y vertió parafina sobre ellos, encendiéndolos con un encendedor. No tardó en levantarse una buena llama que poco a poco llenó de calor el cuarto. Fue en busca de agua en un tarro grande y lo puso entre el fuego, metiendo dentro los tarros de comida en conserva.
Una vez que el agua hirvió y pasaron algunos minutos, extrajo los tarros ayudado con unos trozos de trapos, llevándolos a la mesa para luego abrirlos con una navaja suiza que cargaba en el bolsillo. De inmediato la humeante comida llenó con su delicioso aroma la habitación, y envolviendo uno de los tarros con un trapo. Caminó hasta String, colocándole el bote de sopa caliente frente a su rostro.
- Toma ... es mejor que comas algo caliente para entibiar el cuerpo, luego los macarrones, para llenar la barriga. -
Fue por los otros botes, abriendo el de sopa para comenzar a tomarla, resoplando para no quemarse la boca, sin percatarse de que su camisa estaba totalmente húmeda aún.
- Vaya .. ¿Después de que me rechazas la ayuda, ahora vuelves a pedirmela nuevamente? Con tal que luego no me empujes por las escaleras o me envíes un puñetazo. -
Se levantó a regañadientes, y acudió a ayudarlo, después de todo se lo debía por al menos ofrecerle un lugar en donde pasar la noche sin miedo a ser correteado por la "poli".
Lo tomó en sus brazos sin importarle que sus ropas se mojaran por la húmeda piel de String y el agua que se traspasaba por la delgada tela , bajando sin problemas la escalera con el chico a cuestas más bien en un intento de demostrarle que no era tan débil como aparentaba, y que sus brazos y piernas en realidad eran bastante fuertes gracias a que siempre trabajaba cargando pesadas cajas, por lo cual el cuerpo delgado del muchacho no representaba problemas para él.
Llevó a String de regreso hasta el sofá, dejándolo sentado en él, mientras iba por la bolsa de comida, rebuscando entre las latas algo que poder consumir caliente. Buscó con la vista por el cuarto algo en donde calentar las latas de sopa y macarrones con queso instantáneos, no encontrando nada, así que armó una improvisada cocina que en realidad era una pira de piedras en círculo para evitar que el fuego pudiera propagarse a los lados. No tardó en encontrar algunos palos y papeles, así como un poco de parafina en uno de los cuartos contiguos.
Con el pie partió los trozos de tablas en trozos más pequeños, arrugó los papeles y vertió parafina sobre ellos, encendiéndolos con un encendedor. No tardó en levantarse una buena llama que poco a poco llenó de calor el cuarto. Fue en busca de agua en un tarro grande y lo puso entre el fuego, metiendo dentro los tarros de comida en conserva.
Una vez que el agua hirvió y pasaron algunos minutos, extrajo los tarros ayudado con unos trozos de trapos, llevándolos a la mesa para luego abrirlos con una navaja suiza que cargaba en el bolsillo. De inmediato la humeante comida llenó con su delicioso aroma la habitación, y envolviendo uno de los tarros con un trapo. Caminó hasta String, colocándole el bote de sopa caliente frente a su rostro.
- Toma ... es mejor que comas algo caliente para entibiar el cuerpo, luego los macarrones, para llenar la barriga. -
Fue por los otros botes, abriendo el de sopa para comenzar a tomarla, resoplando para no quemarse la boca, sin percatarse de que su camisa estaba totalmente húmeda aún.

