Su boca envolvía cálida y sensualmente el sexo del castaño, buscando darle hasta la más efímera sensación de placer, apretaba y lamia con presteza mientras sus manos no solo se quedaban quieta en las carnosas bolsas, le gustaba la sensación de la suave piel bajo sus dedos así que no se contenía en recorrer los largos muslos arañandolos cariñoso con el fin de que no hubiera ningún dolor en sus actos.
Los gemidos de Max eran música para sus oídos pues le incitaban a continuar con fervor hasta que su amante estuviera satisfecho, pero por un momento su cuerpo se estremeció logrando que un fuerte jadeo escapara, siendo ahogado por el pene del castaño.
- Nghhh mmmm Max...ahh
Levanto la cabeza para ver al mayor mientras su propio miembro tironeaba entre los suaves dedos que lo masajeaban pues la sola idea de sentir también la boca del otro se le antojaba demasiado.
Cabeceo en señal de si antes de acomodarse y pasar una pierna a un costado de la castaña cabeza, cuidando de no golpearlo bajo sus caderas para que su propio sexo quedara a la altura de aquella boca que le enloquecía con sus besos, dejando su peso sobre sus rodillas antebrazos, volvió a atrapar con sus labios la latente verga para recorrerla desde la punta hasta la base dejándolo bastante húmedo con su saliva.
Su lengua buscaba constantemente la pequeña abertura sobre el enrojecido glande, paseándose golosamente mientras atrapaba las gotas de presemen esperando un mejor premio, quería probar por completo a Max.
Sus manos apretaban los llenos testículos y de vez en cuando bajaban solo lo necesario para apretar entre estos y la apretada entrada, no quería asustar al ojiazul por lo que no se atrevía a más compensándolo con sus labios y lengua.
Los gemidos de Max eran música para sus oídos pues le incitaban a continuar con fervor hasta que su amante estuviera satisfecho, pero por un momento su cuerpo se estremeció logrando que un fuerte jadeo escapara, siendo ahogado por el pene del castaño.
- Nghhh mmmm Max...ahh
Levanto la cabeza para ver al mayor mientras su propio miembro tironeaba entre los suaves dedos que lo masajeaban pues la sola idea de sentir también la boca del otro se le antojaba demasiado.
Cabeceo en señal de si antes de acomodarse y pasar una pierna a un costado de la castaña cabeza, cuidando de no golpearlo bajo sus caderas para que su propio sexo quedara a la altura de aquella boca que le enloquecía con sus besos, dejando su peso sobre sus rodillas antebrazos, volvió a atrapar con sus labios la latente verga para recorrerla desde la punta hasta la base dejándolo bastante húmedo con su saliva.
Su lengua buscaba constantemente la pequeña abertura sobre el enrojecido glande, paseándose golosamente mientras atrapaba las gotas de presemen esperando un mejor premio, quería probar por completo a Max.
Sus manos apretaban los llenos testículos y de vez en cuando bajaban solo lo necesario para apretar entre estos y la apretada entrada, no quería asustar al ojiazul por lo que no se atrevía a más compensándolo con sus labios y lengua.




