- De seguro ya comiste con Kawahiro ¿no?
Hablo con un tono de voz duro y serio mirando al menor, el camino desde Tokyo a Kyoto había sido por demas, cansado y muy pesado no por que odiara la presencia de su koi, al contrario, estaba loco por este pero cuando había peleas, era mejor que ni se vieran las caras hasta que volvía arrepentido, sus celos eran el principal factor y no podía negarlo, era muy posesivo con respecto al armiño, de solo percibir el aroma de algún otro sobre la lechosa piel, sentía volverse loco pues Yukishiro era muy hermoso y fácilmente podría encontrar a alguien más.
No podía evitar sentirse asustado y aun que bien jamas le puso una mano encima a su amante, el herirlo de forma verbal a veces era imposible de evitar sin saber si lo que sus ojos veian o rumores que le llegaban eran verdad.
- Tal vez hubieras preferido quedarte con el a que venir conmigo.
Murmuro de forma distraída exhalando el humo antes de apagar el cigarrillo y caminar a la mesa donde algunos platillos estaban intactos y trataba de averiguar cual era el mortal alimento que su hermano había hecho, pasando la idea por un momento de que Suzu lo había hecho a propósito para deshacerse de su futuro prometido.



