por Sirope el Jue Jun 24, 2010 12:30 am
Mas que dispuesto a dormir con el coraje estaba aun que eso significara que al día siguiente tuviera dolor de cabeza pero no tardo en notar aquel tono de voz, el peso en el colchón le indicaba que el armiño se acercaba y aun que su rostro mostrara indiferencia, su oído se prestaba atento a cada palabra que mencionaba Yuki con un pésimo intento de mantener su mirada lejos de aquellos hermosos ojos que lo atrapaban, si bien era una serpiente y devorar a aquel armiño no debería ser ningún problema, estaba el factor de que lo amaba, bien podía ser despiadado y gélido con todo aquel que no entrara en su categoría de amistad, colega, paciente o familia, al parecer su Yuki era la principal excepción a la regla de que las serpientes no podían ser cariñosas.
Involuntariamente su cuerpo se puso rígido, notando que el calor se acumulaba en la zona baja de su vientre al tener a su pequeño amante montado sobre su pelvis con aquellas pequeñas y calidad manos sobre su pecho, logrando que el enojo del que se veía preso, disminuyera bastante.
- Mmm...creo darme una idea...aun que si me das una pista, mi respuesta seria mas certera.
Exclamo con voz grave y una pequeña sonrisa cargada de deseo mientras sus manos cobraban vida propia, adueñándose de la estrecha cintura para colarse bajo la camisa y acariciar superficialmente la tersa piel.