por Sirope el Vie Mayo 21, 2010 10:27 pm
Dirigió su atención al chico antes de reír, cubriéndose la boca y respirando hondo para calmarse.
- ¿Crees que vine a un lugar como este solo para matar?...no no no, bueno, espero que no, ¿recuerdas lo que te pregunte en el auto? ese hombre es por así decirlo como tu pase de salida.
Volvió a mirar a donde Fei comía y escuchaba lo que aquello sujetos le decían, pero una mano sobre su hombro lo hizo ponerse alerta.
- Como siempre tan puntual, veo que aun no ordenan, supongo que no te molestara que los interrumpa a ti y a tu... ¿amante? ¿o ya eres un hombre que sienta cabeza?
Aquella voz gruesa y atrevida le hizo mirar sobre el hombro y alzar la cabeza para distinguir a un pelirrojo de ojos verdes que sonreía y estaba entre los 30.
- Kadaji... si...si molestaria tu presencia
Si que estaba sorprendido pues no esperaba verle allí, pero el pelirrojo parecia estar bastante tranquilo pues se sentó como si nada en la mesa tomando la carta de las manos del pelinegro.
- Oh vamos Yama-chan no seas así de cruel que no nos vemos desde que seran... 3 ... 4 años y no creo que a tu cita le importe, digo un viejo reencuentro no hace daño a nadie.
Solo por aquel comentario, Kadaji se gano una mirada asesina por parte del ojiambarino.
- Quince años Kadaji y no es mi cita, aun que si lo fuera no creo que te importe... ¿Que haces aquí y mas importante... por que diablos te teñiste el cabello?
pregunto peligrosamente colocando una mano sobre su cintura y palpando el arma mientras veía al pelirrojo que no prestaba atención mas que a la carta y a veces al pelinegro.
- Me envió Fei, sería mas peligroso que e reunieran con el en caso de que los hubieran seguido y obvio que necesitaba un cambio de imagen, ademas, ¿no te gusto más así? aun que viendo tu nueva adquisición veo que tus gustos han cambiado.
Rió el hombre mientras examinaba a Ahmed, apoyando el mentón en la palma de la mano, el mesero regreso con la bebidas encargadas, dejándola en la mesa pero el pelirrojo le detuvo para ordenar y por mientras seguir hablando, el pelinegro prefirió ignorarlo y beber el martini pues no estaba para aquella conversación.
- Dime algo, ¿son solo de un rato o van en serio? por que así como lo vez de lindo, resulta una fiera en la cama me imagino que ya lo habrás comprobado ¿o no?
Pregunto el pelirrojo mientras el ambarino se atragantaba con la bebida y comenzaba a toser, atrayendo la mirada de varios.
- Cállate estúpido que sabes bien que no me meto con menores de edad.
Chillo el otro en el momento en que se recuperaba y dándole una patada por debajo de la mesa al otro.