Titulo: La risa del diablo.
Tipo de fanfic: FO/ OS
Autor: Hitomu
Serie: -
Pareja: Hetero Originales.
Genero: Drama, Pasión
Advertencia: Lemon[?]
----
Tres años…tres años han pasado ya desde que unimos nuestras almas en sagrado matrimonio, pareja normal siempre nos hemos considerado. Ella hermosa, pelo rubio, ojos azules… labios carnosos, cuerpo de muñeca y largas piernas… Mujer envidiada por todos, y mía, solo mía.
Teníamos el mejor sexo, y las mejores salidas, éramos la pareja envidia de todo el pueblo, y no puedo negar que mi físico era y ¡es! también atractivo. Un hombre perfecto, con una mujer perfecta…o al menos lo sería de no ser por esa risa chillona y detestable ¡oh…su suerte!, y maldita la mía… la creía tan dulce, tan amable, pedía por más y yo como tonto extasiado de sus labios se lo daba, quien iba a creer que tanta perfección podría ensuciarse, contaminarse…. ¡Podrirse por esa voz cantarina y esa risa execrable!
Pero tranquilo, todo, absolutamente todo estaba tranquilo, porque pronto todo aquello se acabaría, no habría desayunos deliciosos por las mañanas, no habría olor a pastel de manzana, ni ropa cálida y suavizada…no habría mujer perfecta…pero no importaba ya que tampoco habría risa macabra…
¡Ay! Si la hubieseis oído aquella noche de verano, burlona… parecía haber salido de un manicomio, sus manos se alzaban como garras en una invocación al infierno, y sus dientes crecían hasta alcanzar el tamaño de los colmillos de un vampiro, sus ojos enrojecían… y su risa… ¡su maldita risa!… quería devorarme, lo deseaba. Pero yo no me dejaría… no la dejaría, actuaría antes de que me llevara con ella al mismísimo infierno.
¡Por fin! Ya era de noche, y el plan comenzaría… ella estaba allí… tan tranquila, con ese brillante vestido bermellón… luciendo su espalda blanca e inmaculada… siendo decorada a penas con tan finas hebras de oro que caían con majestuosidad y delicadeza sobre la misma… solo obra de Luzbel… su belleza no era más que eso.
La cena transcurrió tranquila, en ese lujoso restaurante al que siempre solíamos acudir, era un lugar ameno y agradable… y nuestro aniversario no podía pedir menos que eso… Ambos conversábamos pero al parecer mis comentarios le causaban gracia… y ella reía… y reía… risa del diablo que ahora no era capaz sino de darme tranquilidad, ahora no podría conmigo, pronto dejaría de oírla…de sentirla, de olerla... de mortificarme.
Sin apenas darnos cuenta nos encontrábamos ya en la habitación del dulce hogar, con aire manchado y putrefacto por su respiración agitada y sus gemidos entrecortados al ser yo, el liberador de su alma, quien recorría tal cuerpo delicioso con ansias y hambre, y no por situación tan caliente y libidinosa, no, sino por que era la noche y el momento en el que dejaría de atormentarme…
La embestí con fuerza y deseo… en el mismo momento que mi mano se alargaba y mis dedos se aferraban al crucifijo que reposaba en la cabecera de la cama y lo clavé, lo clavé en su pecho…una, otra y otra vez… la sangre corrió, manchando mis manos y salpicando mi rostro…y sus ojos se abrieron desorbitados mientras profería gritos de angustia, dolor… suplicando ser salvada, ¿piedad?... no, no la habría ya era demasiado tarde… había llegado al clímax…y ella lo había hecho conmigo, ¡conmigo!, nunca más… nunca más su risa ni su voz volverían a espantarme…porque se encontraba en el infierno, arrasada y calcinada por las llamas… sufriendo su propio pecado…
Salí de ella, y deposité un beso sobre sus labios…y más tarde su frente, cerrando esos ojos con el cariño y el aprecio que un día llegué a tenerle… y me recosté a su lado… impávido.
-Que duermas bien…cariño.-Musité a su oído y cerré los ojos ya tranquilo… me había salvado… y había salvado al mundo… su voz…. su risa… su irritante risa…nada, nada se oiría…ni ahora, ni nunca, por que el demonio que había poseído su belleza…yacía junto a ella.
Tipo de fanfic: FO/ OS
Autor: Hitomu
Serie: -
Pareja: Hetero Originales.
Genero: Drama, Pasión
Advertencia: Lemon[?]
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Tres años…tres años han pasado ya desde que unimos nuestras almas en sagrado matrimonio, pareja normal siempre nos hemos considerado. Ella hermosa, pelo rubio, ojos azules… labios carnosos, cuerpo de muñeca y largas piernas… Mujer envidiada por todos, y mía, solo mía.
Teníamos el mejor sexo, y las mejores salidas, éramos la pareja envidia de todo el pueblo, y no puedo negar que mi físico era y ¡es! también atractivo. Un hombre perfecto, con una mujer perfecta…o al menos lo sería de no ser por esa risa chillona y detestable ¡oh…su suerte!, y maldita la mía… la creía tan dulce, tan amable, pedía por más y yo como tonto extasiado de sus labios se lo daba, quien iba a creer que tanta perfección podría ensuciarse, contaminarse…. ¡Podrirse por esa voz cantarina y esa risa execrable!
Pero tranquilo, todo, absolutamente todo estaba tranquilo, porque pronto todo aquello se acabaría, no habría desayunos deliciosos por las mañanas, no habría olor a pastel de manzana, ni ropa cálida y suavizada…no habría mujer perfecta…pero no importaba ya que tampoco habría risa macabra…
¡Ay! Si la hubieseis oído aquella noche de verano, burlona… parecía haber salido de un manicomio, sus manos se alzaban como garras en una invocación al infierno, y sus dientes crecían hasta alcanzar el tamaño de los colmillos de un vampiro, sus ojos enrojecían… y su risa… ¡su maldita risa!… quería devorarme, lo deseaba. Pero yo no me dejaría… no la dejaría, actuaría antes de que me llevara con ella al mismísimo infierno.
¡Por fin! Ya era de noche, y el plan comenzaría… ella estaba allí… tan tranquila, con ese brillante vestido bermellón… luciendo su espalda blanca e inmaculada… siendo decorada a penas con tan finas hebras de oro que caían con majestuosidad y delicadeza sobre la misma… solo obra de Luzbel… su belleza no era más que eso.
La cena transcurrió tranquila, en ese lujoso restaurante al que siempre solíamos acudir, era un lugar ameno y agradable… y nuestro aniversario no podía pedir menos que eso… Ambos conversábamos pero al parecer mis comentarios le causaban gracia… y ella reía… y reía… risa del diablo que ahora no era capaz sino de darme tranquilidad, ahora no podría conmigo, pronto dejaría de oírla…de sentirla, de olerla... de mortificarme.
Sin apenas darnos cuenta nos encontrábamos ya en la habitación del dulce hogar, con aire manchado y putrefacto por su respiración agitada y sus gemidos entrecortados al ser yo, el liberador de su alma, quien recorría tal cuerpo delicioso con ansias y hambre, y no por situación tan caliente y libidinosa, no, sino por que era la noche y el momento en el que dejaría de atormentarme…
La embestí con fuerza y deseo… en el mismo momento que mi mano se alargaba y mis dedos se aferraban al crucifijo que reposaba en la cabecera de la cama y lo clavé, lo clavé en su pecho…una, otra y otra vez… la sangre corrió, manchando mis manos y salpicando mi rostro…y sus ojos se abrieron desorbitados mientras profería gritos de angustia, dolor… suplicando ser salvada, ¿piedad?... no, no la habría ya era demasiado tarde… había llegado al clímax…y ella lo había hecho conmigo, ¡conmigo!, nunca más… nunca más su risa ni su voz volverían a espantarme…porque se encontraba en el infierno, arrasada y calcinada por las llamas… sufriendo su propio pecado…
Salí de ella, y deposité un beso sobre sus labios…y más tarde su frente, cerrando esos ojos con el cariño y el aprecio que un día llegué a tenerle… y me recosté a su lado… impávido.
-Que duermas bien…cariño.-Musité a su oído y cerré los ojos ya tranquilo… me había salvado… y había salvado al mundo… su voz…. su risa… su irritante risa…nada, nada se oiría…ni ahora, ni nunca, por que el demonio que había poseído su belleza…yacía junto a ella.


